sábado, 10 de noviembre de 2012

Bastián Paz en el Festival de Viña del Mar 2013


“Yo trato de ser feliz, de reírme. Trato de no echarme para abajo con mis enfermedades, de hacer feliz a la gente, que es lo que me hace estar bien”. Bastián Paz (26) fuma, no le hace nada de bien por las muchas enfermedades que padece y que lo hacen hablar extraño. Sentado en el sillón de su casa, el mismo donde ve los modos del Cartoon Network, sigue echando humo (“me fumo una cajetilla al día”), hasta que lanza un chiste y se ríe. En la villa Los Esteros de Quilicura lo conocen de siempre con ese humor que lo llevo a ser famoso en todo Chile en poco más de dos años. Los mejores en la vida de Bastián.

Su fama partió con un video en YouTube el 2010 que se llamaba “El curado más chistoso del mundo”, en el que lanzaba chistes de alto calibre. Como se transformó en un hoy (actualmente alcanza los 3 millones y medio de visitas). Fue llevado a “Coliseo romano”, de Mega, donde sus intervenciones fueron éxitos de sintonía. El año pasado lo finalizo sacando carcajadas en la Teletón (complico con sus chistes a Don Francisco), haciendo eventos y cobrando sus primeros sueldos. Para rematar esta racha, el miércoles fue confirmado para el Festival de Viña del Mar como número humorístico de la versión 2013.

“Hace dos meses atrás empezaron las negociaciones con la gente de CHV”, comenta Jacqueline Tissavak (48), la mama de Bastián que actuó como su representante en las tres reuniones que tuvo ejecutivas del canal. “Nosotros pedimos una serie de cosas, se pidió que tuviera un transporte siempre disponible para él y que diera las entrevistas justas y necesarias para respetar su salud”, sigue.

¿Qué hay sobre los montos? ”No me gusta mucho hablar de la plata”, lanza Bastian sin dar cifras. Su mama agrega detalles: “Como en toda negociación, intentaron pagar menos, pero si querían al Bastian, tenían que aceptar los números. Me asesore también con la gente de coliseo y quedamos conformes”.

Antes de esta carrera  ascendente, el humorista la vio fea. Desde los cuatro años en adelante, Bastian se la paso en hospitales y en tratamientos médicos.

“Ahí le dieron tumores en los huesos, tuvo quimioterapia,  sano pero siempre está latente de que salga de nuevo. Después le dio una diabetes insípida, la que sin remedios lo hace no poder controlar esfínteres. También tiene un hipertelorismo”, cuenta Jacqueline, su mama.

No son las únicas afecciones que tiene. Hace 6 años se le declaro una enfermedad metabólica conocida como síndrome standart cerebeloso, la condición que más comprometido lo tiene. “Tiene un daño cerebral en la parte sicomotora. Es degenerativa, no tiene cura, por eso le cuesta hablar. Los doctores nos dicen que cada vez ira empeorando y que no hay nada que hacer, porque no hay tratamiento, solo se le tiene que dar una buena calidad de vida”, sigue la madre.

“Yo vivo el día a día nomas”, replica Bastian, con otro cigarro en la boca. “Trato de ser feliz en lo que hago. Soy creyente, le rezo a Dios todos los días para que este bien y me vaya bien en Viña”.

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